Negando su pena

Negando y avergonzándome por mi pena, también lo hice con la suya.

Él siempre ha hablado de ello abiertamente, como lo hacen los niños si se les deja. Para él era un bebé. Una personita con espacio en su mente y su vida. Que iba a formar parte de su familia y que se había muerto.

Al principio me enfadaba. No me gustaba, yo no se lo había contado así. Se lo expliqué, le enseñé fotos, vió la diferencia de mi cuerpo de embarazada de entonces y el de después. Pero siguió hablando de ello como «el bebé que se murió».

«Que raro ama, (me dijo estando embarazada de 36 semanas) que se muriera el bebé y te cortaran un trozo y aún así tengas ahora a Oihan. ¡Que suerte! A ver si él no se muere… «

🤎Cada uno construimos la historia de la manera que más se acerca a nuestra forma de sentir, vivir y pensar, por mucho que desde fuera se empeñen en señalarnos» cómo tiene que ser en realidad». Esa es la magia.