Compartirse en el dolor aligera el trayecto

Compartir el dolor no implica recrearse en él cómo se suele pensar.

Es muy posible que este compartir suponga que con algunas personas solo estemos a lo largo de un tramo concreto de nuestra vida y que tras él no tengamos con ellas ninguna vinculación más.

A mi me ha costado aceptar que este tipo de relaciones existen y las primeras veces que veía que «se acababa» las intentaba estirar mas en el tiempo. Pero estas perdían su valor, como si no dieran más de sí.

He conseguido aprender que es posible tener relaciones que te acompañen exclusivamente a lo largo de ciertos periodos concretos y puntuales y que puedan ser además , trascendentales y valiosísimas.

El «fue bonito mientras duró » cobra aquí mucho sentido.

Albert Espinosa en su libro ¨El mundo amarillo¨ llama a este tipo de personas ¨amarillas¨: ¨personas que dan sentido a nuestra vida… El nuevo escalafón de la amistad,… gente que se cruza en tu vida y que con una sola conversación puede llegar a cambiártela.¨ 

Se que aunque la relación sea casi inexistente,  nos recordamos con mucho aprecio y que ese vínculo que tuvimos fue importante y significativo.

Lo sé porque estos vínculos pueda llegar a ser nuestra salvación.