AQUÍ COMIENZA EL LARGO CAMINO DE SEPARACION DE NUESTROS HIJOS.

En el embarazo bebé y madre somos uno, tanto en el plano físico como en el emocional.

En el parto el bebé ya no está dentro de su madre, si. Pero eso significa que estén aún preparados para separarse porque ese vínculo que compartían tan intenso en el embarazo necesita afianzarse. Necesitan, a pesar de no estar físicamente unidos, permanecerlo, ya que hay algo más allá de lo físico que los mantiene juntos.

La sociedad tiende a negar que esto existe porque para esta los bebés solo necesitan alimento, sueño e higiene. Queremos así vendarnos los ojos ante una realidad que sentimos todas las madres:

El bebé y la madre seguimos siendo uno, necesitamos estar juntos física y emocionalmente durante mucho tiempo después del parto antes de estar preparados para comenzar a separarnos.

Hemos de ser una con el bebé, lo que implica dejar en pausa todas las demás facetas de nuestra vida. Y eso duele. Y cuesta. Y para eso está el vínculo ya que, sin él, sin esa conexión que tenemos con nuestros hijos, no conseguiríamos ser uno.

Para hacernos a las madres la maternidad más fácil, nos tienen que permitir ser madres. Porque cuando más tiempo se nos permita esa fusión, siguiendo el ritmo del bebé, más actuará con fuerza el vínculo.

Este apego es el que nos permite criar a nuestros hijos sin sufrir. Pero para esto, alguien debería ocuparse de lo demás: de cuidar la casa, de la propia madre, de otros hijos. Muchas mujeres nos sentimos incapaces de cuidar a nuestros hijos porque estamos haciendo muchas cosas a la vez.

Una vez ese vínculo esté perfectamente establecido y sanamente ligado es cuando podremos tomar decisiones de manera libre.

**Se puede tener un vínculo y una conexión sana y fuerte durante las horas que estés trabajado siempre que se haya permitido ese vínculo durante el embarazo, el parto y el puerperio. Si cuando estás junto a tu bebé puedes entregarte a el, a seguir sus ritmos, a cuidarle emocionalmente, a estar presente, el niño podrá esperar tu ausencia.