El descanso de tu bebé y el tuyo es fundamental para el bienestar de toda la familia. Sin embargo, en una sociedad que exige ritmos irreales, cuando las noches se convierten en despertares constantes o momentos de tensión, es muy fácil sentir duda, agotamiento y abrumación.
El destete es un proceso cansado que requiere de un esfuerzo y un aprendizaje tanto por tu parte como por la de tu bebé. Acompañar el sueño infantil desde una mirada rigurosa y respetuosa supone entender que el sueño no es un comportamiento que deba «entrenarse», sino un proceso evolutivo y madurativo. Tu bebé viene programado biológicamente para buscar tu cercanía, regularse a través de tu cuerpo y asegurar su supervivencia.
La etapa del descanso y el manejo de las noches requieren a menudo hoy en día un acompañamiento próximo. Un espacio donde ajustar expectativas con la evidencia científica en mano, reorganizar las dinámicas familiares y sostener el impacto emocional del cansancio sin culpa ni juicios.
Acompañar el sueño respetando los ritmos madurativos de tu bebé no significa que no vayan a existir momentos difíciles o de ajuste. Tu bebé puede protestar o mostrar resistencia ante los cambios que necesitéis hacer en la familia, pero la clave absoluta es que nunca estará solo, no se le forzará ni se le dejará llorar: Tú estarás ahí para ofrecerle regulación, calma y seguridad.
Mi compromiso es ofrecerte un espacio respaldado por la neurociencia y la antropología del sueño para desarrollar herramientas reales adaptadas a vuestra familia. Juntas encontraremos el camino para que viváis las noches con el mejor de los descansos posibles, desde la tranquilidad y seguridad. A través de mis asesorías conseguirás:
A veces este camino puede ser intenso y desafiante. Un periodo que requiere tiempo, observación y paciencia, y que a menudo se vive desde la soledad, sumado a la presión social y a las falsas expectativas que nos hacen creer que «algo estamos haciendo mal». Yo voy a estar junto a ti ofreciéndote sostén emocional y criterio. De esta manera, serás capaz de encarar las noches de una forma más tranquila, sintiéndote segura en las decisiones que tomas para tu hogar.
Desde la antropología biológica se sabe que el hábitat natural de un bebé para dormir y relajarse es el cuerpo y la proximidad de sus cuidadores.
La neurociencia confirma que el contacto no genera «malos hábitos», sino que aporta la regulación fisiológica (frecuencia cardíaca, temperatura, respiración) y la seguridad neurológica que el bebé necesita para poder descansar.
Si esto fuera así, a partir de los 7 años (edad en la que se estima finaliza la lactancia en nuestra especie) ya no tendríamos vínculo con ellos.
Pero ya sabemos que el vínculo entre tú y tu bebé es una unión que se establece ya antes de nacer y que se va desarrollando y transformando desde su nacimiento y a lo largo de toda la vida con él.
Lo que quizá si te puede estar pasando es que te mucha pena que el vínculo con tu hijo ya no se vaya a manifestar a través de la lactancia.
Sin embargo, esa intimidad y conexión que teníais seguirá existiendo y dándose pero a través de otros canales de comunicación y de otras maneras de relación.
No tengas miedo a dañar el vínculo con tu hijo por buscar formas de descansar mejor. El vínculo seguro no depende del agotamiento de la madre, sino del amor y la presencia con la que le acompañas. Cuidar de tu descanso también es cuidar de él.
Te ofrezco un seguimiento personalizado para asegurar que te sientas acompañada y escuchada. Será tu espacio seguro donde expresar la sobrecarga, el cansancio y las dudas sin recibir juicios pero tampoco consejos desactualizados.
Analizaré la etapa evolutiva del bebé, sus ventanas de descanso, la luz, el ambiente de sueño y las necesidades reales de toda la familia para entender la arquitectura del sueño nocturno.
Elaboraremos un plan progresivo adaptado, aplicando pautas seguras, sin condicionar al bebé a base de llanto o soledad.
Aprenderás a detectar señales tempranas, a ajustar las rutinas diurnas y a aplicar herramientas suaves para facilitar las transiciones de sueño de forma serena.
Te proporcionaré información rigurosa sobre desarrollo infantil para que puedas tomar decisiones informadas, seguras y libres de mitos o presiones externas.
Antes de la primera asesoría necesito que rellenes un cuestionario online sencillo que me permitirá tener la suficiente información como para tener planificado el primer encuentro.
Ya juntas en la primera asesoría resolvemos las dudas que hayan quedado tras hacer la historia por medio del cuestionario, ampliamos la información, hablamos de las preocupaciones y creamos el plan de trabajo que mejor se adapte a vosotros, vuestros deseos y vuestra situación.
Te acompañaré en todo este aprendizaje, resolviendo tus dudas de forma inmediata y adaptaremos el plan de trabajo a lo que vaya surgiendo a lo largo de su puesta en práctica.
Muchas familias llegan a la asesoría agotadas y sintiendo que las noches son un problema que deben «corregir». Con la información adecuada y un acompañamiento empático, es posible transformar las noches en un espacio de calma, descanso y cuidado.
Las asesorías de sueñolas ofrezco generalmente de forma ONLINE y tienen un precio de 75 euros.
(Si deseas hacerlo PRESENCIAL, consúltame y miramos si es posible)
Las consultas duran 60 minutos e incluyen:
Es complejo responder con una certeza absoluta a esta pregunta, ya que el número de asesorías necesarias varía en función de la etapa evolutiva del bebé, de vuestras expectativas y de cómo os vais encontrando ambos con los cambios.
El número de asesorías puede variar desde una sola sesión hasta varias más.
Como te digo, todo depende de la situación particular de cada familia.
Te animo a que mantengas la paciencia y comprendas que el sueño del bebé es un proceso evolutivo que requiere ajustar expectativas y hacer cambios en todo.
Siempre antes del «¡ya no puedo más!».
Cuando sientas que las noches han dejado de ser un espacio de calma y descanso, y se están convirtiendo en una fuente constante de ansiedad, agotamiento e irritación.
Cuando notes en tu interior que al acercarse la hora de ir a la cama sientes un nudo en el estómago o angustia por lo que se viene.
Cuando observes cómo nace en tu interior una especie de monstruo (ahora chiquitito) que te pellizca por dentro y hace que sientas rabia, frustración o rechazo cuando tu bebé se vuelve a despertar por quinta vez.
Cuando te descubras contando las horas que te quedan para que amanezca con una sensación de desesperación profunda.
Y, sobre todo, cuando te estés guardando todo este agotamiento para ti, reprimiéndote en soledad a base de culpa y sintiéndote una «mala madre» por el simple hecho de necesitar descansar.
Como ves, no he mencionado en ningún caso cuántos meses tiene tu bebé ni cuántos despertares «debería» tener según la norma.
No he hablado de regresiones del sueño, ni de hitos del desarrollo, ni de semanas clave.
Es fundamental conocer la biología y el momento evolutivo del bebé para entender qué necesita y qué es esperable. Pero, independientemente de la ciencia, tú también importas en la ecuación. Si el cansancio está afectando a tu salud emocional, a tu relación con tu bebé o a la dinámica familiar, tú tienes derecho a buscar el equilibrio.
El momento adecuado es simplemente cuando tú sientes que necesitáis recuperar la calma y el descanso.
Las consultas se pueden realizan de forma online a través de Google Meet.
( Si deseas que sean presencial podemos mirarlo)
El momento del día lo acordaremos entre ambas de lunes a viernes.
Para cancelar o aplazar una cita ha de hacerse antes de las 24 horas previas a la sesión para poder reorganizar la agenda con el suficiente margen de tiempo sin que ocasione un perjuicio ni a mi tiempo ni del resto de mujeres que acompaño.
Aquellas citas que no se cancelen con ese margen de tiempo mínimo de 24 horas, implicarán el coste de una asesoría.
Mi andadura e interés en este ámbito fue un poco ¨de casualidad¨.
En 2014 tras el nacimiento de mi primer hijo y una experiencia de lactancia horrible, la maternidad me atravesó como un rayo, ocupando todos los espacios, transformando cada célula de mi ser.
Varios años más tarde, tras un ingreso en la neonatal de mi hijo mediado por nuevamente problemas en la lactancia y mucho estudiar, no pude hacer otra cosa que rendirme a esta senda que se abría ante mí y acompañar a las mujeres en su propia experiencia de lactancia SEA COMO ESTA SEA.